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Día habrá en que,
además de cantar, también
sabremos volar.
Repletos de la certeza deque
el día rayará, revolaremos en lo
oscuro rumbo al Infinito,
a la espera del bienvenido
abrazo del Sol.
El mismo Sol que nos mostrará
la Cara de Dios doradamente
iluminada, sonriendo para
todos Sus Hijos.
¡Hijos confiados, Hijos Seguros,
Hijos Amados!
¡Sí!
Día habrá en que no estaremos
más paralizados, adormecidos,
temerosos de la oscuridad de la noche.
La oscuridad será apenas
y tan solo la víspera de la
Sonrisa de Dios en forma de Luz.
¡Confiemos!
Solamente la Fe puede rescatarnos
de tantos temores tontos.
Donde está la Fe no hay
espacio para el miedo.
Es Dios quien nos conduce.
Es por la Palabra
del más amoroso Hijo:
¡Cristo Jesús!
Amén
Silvia Schmidt |