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Es ella y no otra.
La que diluye el tiempo
dentro de sus ojos.
O, no...
Es ella y no otra.
La que amontona
arrebatos de alegría.
O, no...
Es ella y no otra.
La que te acaricia
hasta el borde final.
O, no...
Es ella y no otra.
La que hace la luz
al frotar los cuerpos.
O, no...
Es ella y no otra.
La que echa leña
en la hoguera sin compasión.
O, no...
Es ella y no otra.
La que tienes esta noche
y las noches que restan.
O, no...
Es ella y no otra.
La que te abraza con furia
y provoca situaciones extremas.
O, no...
Es ella y no otra.
La que no cambiarías
por nada de este mundo.
O, no...
Es ella y no otra.
La que amas por
toda la eternidad del tiempo.
O, no...
Porque, todas ellas están en mí.
Soy yo y no otra.
La que quieres tener,
Soy yo y no otra.
La que se transforma,
Soy yo y no otra.
La mujer en mil mujeres.
Soy yo y no otra.
Martha Diaz Fonti |